![]()
Lava bien todas las verduras y pícalas finamente.
Calienta el aceite de oliva en una olla grande a fuego medio.
Agrega las verduras picadas y sofríe durante unos minutos, hasta que comiencen a soltar su aroma.
Añade un poco de agua, solo la necesaria para ayudar a que se cocinen sin pegarse.
Cocina a fuego bajo durante 30 a 40 minutos, hasta que todas las verduras estén bien blanditas.
Retira la hoja de laurel.
Tritura todo con licuadora o procesador hasta obtener una pasta espesa y homogénea.
Lleva nuevamente al fuego unos minutos más, removiendo, hasta que la mezcla reduzca y quede densa, como un puré concentrado.
Coloca la pasta en una cubetera de silicona o en moldes pequeños, presionando bien para compactarla.
Congela durante al menos 4 horas, o hasta que los cubitos estén firmes.
Desmolda y guarda en una bolsa hermética o en un frasco bien cerrado dentro del congelador.
Conservación:
Guárdalos congelados y úsalos poco a poco. Como referencia general de seguridad alimentaria para preparaciones cocidas y congeladas, 3 a 4 meses es un plazo razonable de mejor calidad; congelados pueden seguir siendo seguros por más tiempo, aunque van perdiendo sabor y textura. También conviene refrigerar o congelar la preparación dentro de las 2 horas de haberla hecho.
Cómo usarlos:
Usa 1 cubito para sopas, arroces, guisos, lentejas, salsas o cualquier preparación a la que quieras dar más sabor
